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Para el buen éxito del método es fundamental lograr fundir el compromiso con el placer de aplicar la técnica, aprendiendo a practicar los ejercicios con un empeño constante, sin esfuerzo y sobre todo con determinación. Apreciamos en el hombre dos tipos primordiales de distención: la pasiva y la activa.
- la pasiva se saborea con un descanso absoluto, es el refugio desde los estados de tensión, la búsqueda de un alivio físico y psíquico. Dicho estado de abandono es fantástico pero no del todo suficiente para sentirse mejor con uno mismo, de hecho sería inimaginable quedarse todo el día durante toda la vida en un estado de descanso permanente, así que resulta imposible permanecer en una condición de descanso constante.
- la activa, o relajación dinámica, se sirve de una consciente integración entre cuerpo y mente en el desarrollo de toda actividad normal y natural. Por lo que atañe a las funciones autónomas de todos los órganos, su gestión es automática, mientras que para aquellas que se hayan visto alteradas o modificadas es importante una reeducación consciente de las mismas. Cuando el órgano haya recobrado sus funciones desaparece automáticamente el cansancio debido a la energía empleada para su saneamiento y, con el tiempo, podrá recobrar sus funciones a nivel natural y a nivel autónomo.
La alteración de las funciones de un órgano y el estado de tensión que conlleva suelen manifestarse cuando el yo consciente interviene alterando el funcionamiento normal del órgano mismo. Estamos de acuerdo en afirmar que el yo consciente tiene que encargarse de solventar de la mejor forma todo problema, sin crear tensión. De hecho, cuanto más interviene el yo, menos contribuye la naturaleza. El yo no siempre respeta las funciones naturales de los órganos, y esta afirmación resulta evidente si tomamos en consideración estudios psíquicos sobre el hombre, que suele limitar las defensas naturales del cuerpo exponiéndolo así a las enfermedades.
Si el hombre tiene miedo, se atormenta y se compadece durante mucho tiempo, puede que el yo desarrolle la capacidad de alterar su propio cuerpo hasta provocar patologías de diferente tipo y magnitud.
Gracias al "Training Autógeno para la Vista" combinado con las "Imágenes Mentales” podemos valorar y comprender hasta qué punto el yo interfiere modificando el estado psicosomático de la vista y perjudicándola. Mientras observamos algo, la parte mental se conecta directamente con el mundo que nos rodea activando la simbiosis entre ojos, sistema nervioso y mente. Claro está que si intervenimos sobre uno de ellos, los demás sistemas también resultarán afectados. Por esta razón el M.I.R.VI. centra su atención también en la mente y no sólo en los ojos.

